13 mar 2009

Mohamed El Sayed, taller de Darbouka o Tabla.


El pasado Jueves 12 de Marzo disfrutamos de un taller de ritmos tocados con Darbouka de mano de Mohamed El Sayed.


Tengo que decir que las compañeras que ya habían aprendido con este profesional de la Danza Oriental no exageraban. Además de encantador, tiene un auténtico don para la enseñanza, de la forma más sencilla nos hizo entender el sonido, desde el Dum, o grave hasta el Tak, y nos señaló la importancia de los silencios, el tono, e incluso la energía que transmite. Nos introdujo en colocación de las manos, forma de dar cada toque, postura, incluso nos explicó que en Egipto, la Darbouka se llama Tabla, que a su vez debe ser diferenciada de la Tabla India. Todo con un buen humor, y una paciencia en una sala llena de gente ansiosa por tocar todo el tiempo, admirable.

Yo desde luego, si bien no he aprendido, ni de lejos, a tocar, me he quedado con otra visión, mejor dicho, con otro oído, a la hora de escuchar mi música favorita de oriental.
Os lo recomiendo a todas, yo, desde luego, la próxima vez que venga lo repito. Por cierto, el Domingo 15 actúa de mano de Esalim (que es la organizadora de los talleres y la gala de este Fin de Semana, y a la que agradecemos, todas que trabaje tanto para traer a los mejores maestros para nosotras). Para más información, la página de Rakhshanda cuenta con todos los detalles.

24 feb 2009

He vuelto. El lenguaje de la Danza, una broma dialéctica


Bueno, lamento la enorme ausencia, he estado algo menos dedicada a la Danza, y algo más a mi otra pasión (otra de tantas me temo), la escalada.

Como bailarina, bailar para mi es expresarme sin palabras, como escaladora el contacto con el campo es escuchar, sin que nadie me hable, hay veces que no tengo tanto que decir, y me llama más el campo.

Era mi intención hablaros del Festival de Danza Oriental que organiza Esalim, pero Rakhshanda os ofrece en su blog toda la información, podeis acceder desde mis marcadores.

Al más puro estilo Luís Piedrahita quería hablaros de las patadas, ui! perdón, los arabesques que le damos al lenguaje, yo creía que era la única que decía burradas para definir pasos y movimientos, pero no, lo hacemos todas.

Empezamos con las maravillosas "manos de acariciar el aire", entre mis alumnas manos-de-acariciar-un-perro-grandote; las "manos de princesa", ese maravilloso movimiento que te envuelve la carita en el velo con las manos unidas sobre la cabeza, nada, bautizado como "cabecitas flotantes", shimmie choo-choo, nada, este es comunitario de alumnas de Serta, Shimmie "ordeña la vaca".

Pero no se acaba la cosa en las denominaciones, paso faraónico=paso de pato o paso hawaiana, manos persas=brazos ye-ye, etc... no señor, a veces, para facilitar a la alumna la comprensión de la figura que tiene que dibujar su cadera, o su pecho o su brazo, tenemos otras mil burradas.

Por ejemplo, yo misma, para describir el trazado de un contra-camello me gusta evocar las cabecitas de los hipopótamos del sacabolas, para el sacacorchos te ayuda a meterte en faena pensar que llevas 4 cubatas encima.

En fin, os invito a añadir más mamarrachadas de vuestra cosecha o de otras bailarinas.
Supongo que al fin al cabo el sentido del humor debe tener cabida también en la Danza Oriental, tan fina, tan de señoritas, jejeje. Un beso.


9 ene 2009

Samia Gamal

Samia Gamal nace el 27 de Mayo de 1924, su verdadero nombre es Zaynad Ibrahim Mahfud, Badía Magabni le dio su primera oportunidad en su Casino, destacando muy pronto como solista, y cambiando entonces su verdadero nombre por el de Samia Gamal.

En el casino conoce al cantante Farid el Atrache, con el que rueda numerosas películas, y con el que se rumoreaba que tuvo un romance que no terminó en boda por su carrera como bailarina y actriz.



Samia Gamal cuenta con una filmografía de más de 80 películas, como dato, era de las pocas bailarinas que no cantaba.

En 1949 es nombrada Bailarina Nacional de Egipto por el rey Faruk, se retira en los años 80, y fallece en 1994, se dice que su funeral fue íntimo, y que acudió su amiga y "rival" en los escenarios, Tahia Carioca.

De su danza, rica y delicada, destaca la dulzura de su rostro que expresa una sensibilidad excepcional para la música que interpreta, los codos casi siempre muy altos, y unas ondulaciones y cadencia en los movimientos, pequeños y controlados, que pocas puede emular